Atenas limita el acceso a la Acrópolis para paliar los daños causados por el turismo masivo

Además de la limitación temporal del acceso por la reciente ola de calor, la Acrópolis ateniensa ha debido encontrar una solución más permanente para filtar el número de turistas en la cuna de la cultura occidental. AP – Petros Giannakouris

Publicado en17 junio 2024

por Marta Cañete (Grecia)

Tras el respiro provocado por la pandemia, el turismo a vuelto a ser masivo y en particular en los sitios históricos europeos a los que ya no les queda otra solución más que filtrar el acceso al público. Es el caso de la Acropolis de Atenas, la capital de Grecia, donde estuvo nuestra corresponsal. 

La Acrópolis y su emblemático Partenon acaba de abrir sus puertas al público, y miles de turistas esperan en las enormes colas para entrar a visitar la obra maestra de Fidias. Entre el caos de visitantes y vendedores ambulantes, los guías turísticos acreditados intentan buscar clientela.

Desde el pasado mes de septiembre, y para evitar las aglomeraciones y las interminables colas, el ministerio de cultura ha reducido el número máximo de visitantes diarios de 23 a 20 mil. También ha establecido el acceso organizado en franjas horarias para controlar el tráfico dentro de la Acrópolis. Todo ello para frenar el deterioro que la afluencia masiva de turistas estaba causando en el monumento patrimonio de la Humanidad. 

«No nos gustan los sitios turísticos masificados, pero no podemos venir a Atenas y perdérnosla», relata Lidia, una turista que espera paciente a entrar en la Acrópolis.

«Habría que ampliar las franjas de por la mañana, que es cuanto más gente viene y mantener como están las de la tarde, para poder controlar mejor los flujos», explica Kostas, guardia de la Acrópolis a RFI.

Por otro lado, la medida que más críticas ha despertado es la organización de visitas exclusivas, en horas en las que el monumento está cerrado al público general y en las que  un máximo de 5 personas, previo pago de 5 mil euros, podrán disfrutar de la Acrópolis sin gente. 

El helenista y escritor Pedro Olalla también ha criticado la  medida. «Dar paso a esta iniciativa, dice a RFI, es discriminatorio y elitista, es reconvertir la Acrópolis en un grotesco monumento a los verdaderos valores de nuestra civilización actual, tan bien preconizados por gobiernos como el que la promueve. Es propalar –desde la más alta y emblemática atalaya– que “todo tiene un precio”, que “todo está en venta”, que “tanto tienes, tanto vales”, y que “todo es posible, si puedes pagarlo”.» 

Fuente: RFI

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *