Un método prehispánico para reforestar los manglares de Veracruz

Manglares en México, Yucatán, imagen de ilustración. AP - Eduardo Verdugo

Publicado en12 junio 2024

por Raphael Morán

En las costas del Golfo de México, una ONG ecologista, de la mano con campesinos y pescadores de la zona, recupera la vegetación en el sistema lagunar de Alvarado, dañado por años de actividad ganadera. Recurren a la técnica de la chinampa para sembrar árboles en zonas húmedas.

Ubicada en el sureste mexicano en el estado de Veracruz la laguna de Alvarado es el hogar de varias especies de aves, tortugas, mamíferos y peces.

Alimentado por las aguas del Papaloapan, o río de las mariposas, este humedal es calificado de sistema lagunar ya que cuenta con más de 100 lagunas y un sinnúmero de pantanos y arroyos. Es uno de los manglares más extensos de México, pero como muchos humedales del mundo, ha sido fuertemente dañado por la extensión de la ganadería, los incendios, la tala ilegal y le exploración petrolera. En los últimos 30 años, se calcula que se ha perdido alrededor del 35% de la superficie de manglares en este sistema lagunar.

Vista aérea del manglar deteriorado:

Ante esta degradación, ambientalistas de la organización ecologista Pronatura se han movilizado para impulsar tareas de restauración ecológica. Como lo explica Carlos Joaquín Cardoso coordinador del proyecto de la ONG mexicana Pronatura en el sistema lagunar de Alvarado, restaurar el manglar trae múltiples beneficios además de la restauración de la vegetación, como evitar los incendios y mantener los recursos naturales que constituyen fuentes de ingresos para la población local. “El proyecto busca restaurar 2100 hectáreas de manglar en los próximos 4 años, captar gases de impacto invernadero y busca beneficiar a las comunidades locales”, dijo a RFI Carlos Joaquín Cardoso.

Las tareas de restauración consisten principalmente en cortar la tifa, una planta invasora que sofoca el manglar y sembrar tres especies de mangles mediante la técnica prehispánica de la chinampa, en tierras inundadas y degradadas por la actividad ganadera. Se crean pequeñas montículos de tierra semi flotantes con tierra para sembrar mangles que se enraízan en el fondo del agua.

Las tierras están en un deterioro total. La zona ha sido ganadera desde más de 250 años. Antes de que entraran las leyes de protección de los humedales y del mangle, la gente ya había comprado esas tierras para tumbar el manglar, abrir canales, poner pasto y producir ganado”, constata por su parte Fernando Mota Román, ingeniero agrónomo y coordinador de restauración en la ONG Pronatura México, entrevistado en París en el marco de un encuentro organizado por el Fondo Livelihood que financia proyectos de restauración agrícola en varios países.

Las quemas mal controladas para la búsqueda de tortugas o para la renovación de pasto son los otros factores de degradación ambiental, apuntan los ecologistas. “Era una zona densa de bosques y ahora se convirtió en pastos o terrenos abandonados. Muchos terrenos se vieron afectados por la exploración petrolera. El suelo se hundió y se inundó”.

Y para prevenir los incendios, los ingenieros forestales cuadricularon las zonas de restauración separándolas con canales que sirven de cortafuegos. Desde 2022, la ONG indica haber restaurado 160 hectáreas.

Para que esta restauración ecológica sea duradera, ha sido indispensable asociar a la población local: ganaderos, terratenientes que ponen sus tierras a disposición, pescadores y campesinos que participan en la siembra de mangle.

Varios de ellos participan en las tareas de reforestación instalando chinampas: un método prehispánico que consiste en pequeñas islas vegetales de tierra donde se siembran plantas y árboles cuyas raíces alcanzan el fondo del lago.

Mediante la restauración de la laguna de Alvarado, el proyecto de Pronatura busca también vender bonos de compensación por la captura de 900.000 toneladas de CO2.

Escuche la entrevista completa:

Fuente: RFI

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